descuentos

La traducción no es un gran negocios, salvo para algunas agencias, y generalmente es a costa de subcontratar a precios ridículos: a recién licenciados, a personas con conocimientos de idiomas pero que no son precisamente profesionales de la traducción, a gente rica que traduce por hobby y no necesita el dinero (no conozco a ninguno, pero igual existen).

Esta traductora es, como muchos colegas, un profesional autónomo, que tiene unos gastos fijos que pagar y que prefiere traducir a hacer otros trabajos no cualificados como limpiar escaleras o descargar camiones. Y si bien limpiar escaleras o descargar camiones es un trabajo tan honorable como cualquier otro, los traductores hemos invertido mucho más tiempo, esfuerzo y dinero en formarnos, y, como cualquier otro, pretendemos cobrar algo más que 10/15 euros por hora o 600 euros al mes. Es decir, que no solemos trabajar con esas agencias que pagan 2-3 cts. por palabra o que te exigen trabajar 7 días a la semana, con plena disponibilidad las 24 horas del día.

Cuando un cliente viene con un encargo muy grande, a veces piensa que tiene derecho a un descuento por volumen. Lo cual es un error. Como decía una colega inglesa: más bien deberíamos pedir un suplemento. Porque o bien nos obliga a trabajar más allá de una jornada razonable, o bien nos obliga a no aceptar trabajos de otros clientes. Un cliente habitual aún puede tener comprensión cuando le pides un plazo largo para un trabajo, pero un cliente que viene de la calle, que es lo normal para muchos de los traductores jurados, difícilmente aceptará un plazo largo;  se buscará otro traductor, y ya no volverá a pensar nunca más en nosotros.

Como indico en mi página general, hay unos cuantos descuentos que sí concedo: para documentos estándar, en los que sólo varían dos o tres datos. O en el caso de que mis clientes sean gente necesitada de verdad, que por otra parte no suelen ser los primeros en pedir descuentos.

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